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30 Junio 2020 - EFE - Natalia Román y Javier Martín

Túnez reabre las fronteras con mucha precaución en busca de turismo


Túnez - Túnez, uno de los países que consideran que han vencido al COVID-19, reabrió hoy parcialmente sus fronteras con un estricto protocolo sanitario y restricciones por colores según la nación de origen, en un intento por recuperar el turismo, sector clave en un frágil y amenazada economía.

Unas medidas en la línea de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que insiste en que la pandemia aún se extiende, pero que han sido criticadas por los hosteleros, que consideran la temporada estival perdida.

"Túnez ha conseguido el certificado de turismo seguro del Consejo Mundial de Turismo y Transporte (WCTT)", recordó anoche el ministro de Turismo, Mohamad Ali Toumi.

"Nuestro turismo es diferente al de otros países, es integrador e importante para la economía del país. También exige tomar el riesgo muy en serio, y hemos tomado medidas para ese fin", argumentó en una radio local.

La clasificación ha sido elaborada por el Observatorio Nacional de Enfermedades Nuevas y Emergentes en función del riesgo de contaminación y que será actualizada de manera semanal conforme a las últimas estadísticas epidemiológicas. 

PAISES VERDES, NARANJAS Y ROJOS

En la categoría de viajeros con baja prevalencia -en verde- se encuentra algunos como Italia, Alemania y China, que no estarán sometidos a ninguna medida preventiva y podrán circular libremente en el país. 

Los procedentes de naciones consideradas de "nivel medio" o "naranjas" como España, Francia y Portugal, deberán presentar un test PCR negativo, realizado entre tres y cinco días antes del viaje, y alojarse en uno de los hoteles autorizados por el Estado del que no podrán salir a excepción de las excursiones organizadas a través de circuitos cerrados. 

Al termino de la primera semana de estancia, podrán realizar una segunda prueba, que correrá de sus gastos y que, en caso de ser negativa, les permitirá abandonar la cuarentena. 

La entrada se mantiene vedada, sin embargo, para los nacionales y residentes de países clasificados como "de alto riesgo", entre los que se encuentra Reino Unido y Bélgica, Brasil o Estados Unidos, y sólo se permitirá la repatriación de los tunecinos y residentes en Túnez que deseen regresar de esos países, que deberán respetar dos semanas de cuarentena, la primera en el hotel y la segunda en domicilio. 

La Unión Europea maneja una lista similar que prevé la apertura de las fronteras a viajeros procedentes de 14 estados ajenos a la unión entre los que aparecen tres del norte de África: Marruecos, Argelia y la propia Túnez.

PRIMEROS TURISTAS

"El problema ahora es que no hay muchos viajeros y eso hace que sea rentable para las compañías ofertar vuelos", explican a Efe en la compañía Jasmine Airways.

De nueva creación, Jasmine tenía previsto empezar a operar vuelos regulares en abril pero ha visto abortados sus planes por una pandemia que según cifras oficiales ha causado la muerte a 50 personas en Túnez y contagiado a 1.164 más, de las que 1.023 habrían superado hasta el momento la enfermedad.

La aerolínea solo ha podido realizar hasta la fecha un puñado de vuelos de repatriación de tunecinos y residentes en Europa, como el que llegó el jueves procedente de Madrid.

"Algunos que estaban previstos para los días después de la reapertura de fronteras se han cancelado simplemente porque no había demanda suficiente de plazas", añade.

En este con texto, Túnez recibió este sábado los primeros pasajeros procedentes de Francia, Italia, Alemania y Suiza, con un 30% de sus conexiones aéreas recuperadas y la esperanza de que todas estén operativas el 11 de julio. 

CRÍTICAS DEL SECTOR

El objetivo es recuperar, asimismo, parte de la temporada turística en un contexto de aguda crisis económica, recesión, creciente conflictividad social y carencias estructurales heredadas de la dictadura, como el paro y la corrupción.

Un sector que se hundió con la cadena de atentados yihadistas que en 2015 segó la vida de 72 personas, 60 de ellas turistas extranjeros, y que representa un 14 por ciento del país, con unos 400.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Tras cinco años de profunda crisis, el turismo había confirmado su curva ascendente en 2019, año en el que volvió a recuperar la cota de los ocho millones de visitantes anuales, como en los tiempos previos a la caída en 2011 de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali.

El precavido plan de reapertura ha sido criticado con dureza, sin embargo, por la Federación Tunecina de Hostelería, que considera "disuasivas" las medidas y da por perdida la temporada.

Los más optimistas apuestan por el turismo local y, principalmente, con la diáspora tunecina que representa más de un millón de personas y que residen en su mayoría en Europa.

Otra de las incógnitas será la apertura con sus países vecinos, principalmente Argelia, que el pasado año aportó tres millones de visitantes, pero que no parece tener controlada la epidemia, con más de 880 muertos y un ascenso de los contagios. 


Tags : turismo


              

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